Parece mentira que, hace años, éramos dos desconocidos sin un solo amigo ni mundos en común que nos uniera. Hoy vemos lo que construimos en este vínculo, el cómo nos unió para llegar juntos al altar, me doy cuenta de que fue el accidente más increíble de nuestras vidas, pasamos de no tener nada a tenerlo todo el uno con el otro.